Antecedentes históricos de los Alabarderos de San Juan

Por curiosas circunstancias, que sería interesante conocer, los antiguos parroquianos de San Juan Bautista, desde los primeros años de la fundación de la Parroquia en 1517, gustaban de realizar exhibiciones pseudomilitares o procesiones con armas, durante sus fiestas más importantes.

 

 

En el libro titulado: “Verdadera y autorizada historia, que siete prelados religiosos testifican, para sofocar vagas infamatorias voces contra el Estado Secular y Eclesiástico de la Antiquísima, Nobilísima Ciudad de Tudela” del año 1750, se dice, textualmente, lo siguiente, refiriéndose a la antigua Parroquia de San Juan, que entonces aún existía:

“Este noche (se refiere a la Víspera de la Fiesta de San Juan, 23 de junio) intenta la devoción hacerla día en varias especies de luminarias (hogueras, antorchas y candelas) y ruidosos disparos de escopetas, indicios claros de la alegorizaríamos las Almas. El día (24 de junio) es de los más regocijados en las circunstancias del Culto, ya en la infinidad del concurso, ya en la varia abundancia de instrumentos, que desde la mañana suenan en acordes acentos, ya en la Soldadesca, que muchos años han ordenado sus disciplinados Parroquianos”

Aquí se habla de salvas de escopeteros y resalta la presencia de “soldadesca” compuesta por los propios parroquianos, a los que llama disciplinados, por el orden y seriedad que darían a sus desfiles.

 

Cruz de los Caballeros de la Orden de San Juan de Jerusalen - S.XVIII - Catedral de Tudela

Remates puertas interiores, donadas por el Canónigo Carlos Soracoiz y Lucero, Chantre de la Catedral
Puerta del Portal . Lado Sur
Puerta del Juicio. Lado Oeste

Por otra parte, Luis María Marín Royo, en su libro: “Costumbres, Tradiciones y Festejos”, en el apartado dedicado a las fiestas de abril y, en concreto, en lo referente a “Procesiones Armadas”, dice lo siguiente:

“Era ya costumbre antigua el que el domingo de Pascua los parroquianos de San Juan y San Jaime, (iglesias hoy desaparecidas, las cuales estaban ubicadas en las actuales plazas que llevan su nombre), iban en procesión a las ermitas de San Juan de Calchetas y Nuestra Señora de Mosquera, respectivamente. Salían en procesión con su abanderado en la cabeza, formando especies de compañías y desfilando a ritmo de tambores. Iban, igualmente, algunos con armas, portando espadas, picas (alabardas) y arcabuces. Acabada la procesión y una vez en la ciudad, entretenían a los vecinos el resto del día, para lo cual, y de acuerdo con los parroquianos, se hicieron, a cargo de las diversas parroquias, banderas de infantería y otros gastos. A causa de un incidente entre los desfilantes de una y otra parroquia en el año 1582, en que se enzarzaron en una reyerta sangrienta, fueron suspendidas por el Alcalde y Tribunal de la Corte, que se encontraba en Tudela, estas manifestaciones armadas. El Regimiento de la Ciudad consiguió, tras una buena explicación, que se deshiciese el mandato, volviéndose a tolerar las procesiones armadas de San Juan y de San Jaime, si bien en diferentes días y a condición de que no se gastasen en ellas dinero de las primicias de las iglesias”.

Estas curiosas noticias hablan bien a las claras de la existencia de estas compañías armadas, organizadas por los propios parroquianos que, a tal fin, sacarían de sus armarios y desvanes, las armas que conservaban y con cuya exhibición o disparo disfrutaban ese día; o hacían ostentación de su espíritu guerrero.

Así mismo, la mención de las banderas hace referencia a su gusto por tremolarlas o realizar exhibiciones con ellas.