Desfile barroco del Corpus Christi de Tudela
 


 
Aportaciones al proceso de recreación histórica. Año 2013

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Gigantes

Se incorpora 1 nuevo gigante que completa el grupo “Gigantes del Reyno” que junto al grupo “Gigantes de las Tres culturas”, compuesto por los 6 gigantes: árabes, (Muza y Assona), judíos (Benjamín de Tudela y Solbella) y cristianos (Mosén Francés de Villaespesa y Doña Isabel de Ujué), participan en el Desfile barroco del Corpus de Tudela.

Este gigante, representa a: Carlos, Príncipe de Viana, que va en la comitiva tras los gigantes del Reyno Carlos III El Noble y Doña Blanca I de Navarra, es decir, en último lugar.

Se ha elegido este personajes, para representar al Reyno de Navarra, en conmemoración de la instauración en Tudela, por el rey Carlos III “El Noble” para su nieto Carlos y los futuros herederos de la corona de Navarra, del título y Principado de Viana, en documento emitido por el monarca el 20 de enero de 1423. También por las vicisitudes personales y dinásticas que le tocó vivir al Príncipe de Viana, que le hizo ser muy desdichado y morir prematuramente. Estas circunstancias hacen que la vida y el recuerdo del Príncipe de Viana, aparezcan envueltos de una aureola de misterio y simpatía popular, que perdura hasta nuestros días y queda reflejada en los libros de historia.

Don Carlos, Príncipe de Viana

Carlos de Trastámara y de Évreux, nace en Peñafiel el 29 de mayo de 1421 y fallece en Barcelona, el 23 de septiembre de 1461.

Fue infante de Navarra y Aragón, príncipe de Viana y de Gerona, Duque de Gandía y de Montblanc y rey titular de Navarra (1441 – 1461), siendo conocido como Carlos IV de Navarra.

Carlos de Viana fue hijo del infante Juan de Aragón, coronado en 1458 como rey de Aragón con el nombre de Juan II, y de la reina propietaria de Navarra, Blanca I (fallecida en 1441), hija y heredera de Carlos III el Noble (fallecido en 1425).

El Príncipe de Viana es conocido por las guerras y enfrentamientos dinásticos con su padre, que nunca le permitió reinar en Navarra, acogiéndose a una claúsula del testamento de la reina Blanca I en la que se estipulaba que el Príncipe de Viana debería contar con el consentimiento de su padre antes de tomar posesión de la corona.

Se le conoce por ser mecenas de la cultura y de las artes. Fue amante de la música y de las letras y sentía poco interés por las armas y las intrigas cortesanas.

La ambición de su padre y de su madrastra Juana Enríquez, madre de Fernando “El Católico”, hicieron de él un joven desdichado y triste, muriendo prematuramente en extrañas circunstancias, posiblemente envenenado. (El Principado de Viana fue instituido por Carlos III El Noble en Tudela el 20 de enero de 1423).

Don Carlos, Príncipe de Viana
Retrato auténtico, que se halla en un códice del Real Archivo de la Corona de Aragón, hecho a raíz de su fallecimiento en Barcelona el 23 de Septiembre de 1461
Autor: Aitor Calleja Unzu


Don Carlos, Príncipe de Viana, es representado con el atuendo que luce en el conocido grabado de la época en que aparece con gorro alto, espada y un lebrel a los pies, rodeado de unas leyendas en sendas orlas, junto a las piernas y sobre la cabeza.

Como detalle identificativo del personaje que representa el gigante, Don Carlos va provisto de espada y lleva un colgante en forma de grifo (animal mitológico). En la parte frontal del gorro aparece representado su escudo de armas.

En la mano derecha lleva un escudo de Navarra, rodeado de la leyenda "Utrimque roditur"

Escudo nobiliario del Príncipe de Viana
Representado en el frontal del gorro del gigante.


La construcción del nuevo gigante, al igual que los otros seis del grupo de las tres Culturas y de los dos del grupo del Reyno, ya existentes, se encomienda a Aitor Calleja Unzu. Sus medidas y dimensiones, así como la categoría de ropajes y adornos serán, como mínimo, similar y en consonancia con los otros gigantes, ya existentes. El peso del nuevo gigante deberá aproximarse a los 40 kg. y no rebasar los 45 kg.

Colectivo "La muerte calaña"

Para dar mayor solidez y contenido al colectivo se incorporan tres músicos, que deberán resaltar el carácter lúgubre y macabro del conjunto.

Uno de ellos porta sendas campanas de mano que va tañendo en diversos toques, acompasados con los timbales.

Otros dos músicos tocan timbales "destemplados" para acentuar con sus toques lúgubres el carácter tétrico del conjunto.

Visten trajes negros con capuchas y velos que tapan la cara, similares a los de los otros componentes del colectivo.