Músicas y danzas propias de la Comparsa Perrinche para cabezudos

 

Dentro de la primera fase del proyecto de recreación de las tradiciones históricas del Corpus Christi de Tudela se incluyó la formación del grupo “El Demonio y los Pecados” de cabezudos danzantes s lo largo de los años 2011 y 2012.

Parte imprescindible de la puesta en escena y actuación de este grupo de cabezudos son las músicas y danzas, que fueron compuestas para tal fin.

El año 2011 se presentaron las dos primeras danzas: Minué y el Baile de la mingrana. Es el año 2012 se completa el repertorio con el Pasacalles y Folía de los Pecados.

Estas músicas y danzas se interpretan en el Desfile barroco del Corpus de Tudela y en el Desfile cívico de San Miguel.

 

Repertorio de obras musicales de la Comparsa Perrinche

1. Pasacalles

Pasacalles compuesto por Pablo Baladrón Catalán para gaita y tambor. 2012

 

2. Minué

Minué compuesto por Pablo Baladrón Catalán para gaita y tambor. 2011

 

3. Folía de los pecados

Folía compuesta por Pablo Baladrón Catalán para gaita y tambor. 2012

 

4. Baile de la mingrana

Melodía popular del Corpus de Valencia, adaptada para gaita y tambor por Javier Pérez de Obanos. 2011

 

 

Características de las danzas de la Comparsa Perrinche para cabezudos

Los ocho cabezudos del grupo “El Demonio y los pecados” bailan tres danzas y un pasacalles. El demonio evoluciona a su alrededor (Pasacalles), hace de maestro de ceremonias (Minué) o se introduce en el centro cuando forman círculo (Folía).

El autor de las músicas: Pasacalles, Minué y Folía de los Pecados es Pablo Baladrón Catalán.

La música del Baile de la mingrana es una adaptación para gaita de la conocida melodía de la danza del mismo nombre del Corpus de Valencia.

Pasacalles.

Los pecados danzan durante el recorrido del desfile un pasacalles.
El Demonio hace de “capitán de la tropa pecadora” durante el desfile, bien en el pasacalles bailado o aunque no medie la danza, haciendo pequeñas carreras para amenazar a la gente, alrededor de los pecados; o fuera de su entorno, ejerciendo su papel de diablo: lanzando bravatas, emitiendo vocablos raros, haciendo amagos de ataque o gesticulando para producir temor. También, en un momento dado, el demonio y los pecados rodean a La Tarasca y los tarasqueros, haciendo con ellos muestras de complicidad, celebración y enaltecimiento del Mal (La Tarasca) hasta que sean dispersados y espantados por “la Doncella”, que dice sus loas implorando la ayuda divina para ahuyentar “al Maligno y a sus seguidores”.

 

Trilogía del Bien y del Mal.

Durante la realización de las “Escenas barrocas del Bien y del Mal” en la correspondiente parada del desfile, los cabezudos realizan tres danzas, contando con la participación de la Doncella en algún momento de su desarrollo.

- Minué. Los 8 Pecados tienen el protagonismo y bailan por parejas una danza cortesana con la que celebran y exaltan el Mal. El Demonio hace de maestro de ceremonias, evolucionando a su alrededor y observando con satisfacción el regocijo que manifiestan sus “malignos siervos”.

- Folía de los pecados. En este caso el Demonio lleva el protagonismo. Los Pecados danzan entre ellos y, al llegar la parte final, más rápida y vibrante, el Demonio se introduce en el centro de los Pecados que danzan y éstos le reverencian como a su señor y dueño. Al terminar la danza el Demonio alza el tridente como señal inequívoca de su poder y triunfo como “señor del Mal”.

- Baile de la Mingrana. Tras la Folía tiene lugar la intervención de la Doncella, que toca con su estandarte a todos los pecados, convirtiéndolos a la Gracia y la Virtud. Los pecados se despojan de sus cabezas renunciando simbólicamente al Mal. La Doncella impone a cada uno, una banda con el nombre de la virtud opuesta a su pecado y bailan la Mingrana. Esta danza representa la celebración de la Gracia, tras la renuncia al Pecado y conversión a la Virtud. Finaliza con un homenaje simbólico de exaltación de la Eucaristía (la Custodia en el interior de la mingrana).