Noticias y datos históricos de gigantes en Tudela

 

Primera Comparsa histórica de Tudela (año 1614)

Las raíces de los gigantes  tudelanos hay que buscarlas a principios del siglo XVII. En esta época, el vecino del municipio Felipe Terrén, platero de profesión, construyó, por cuenta propia, unas cabezotas de cartón sostenidas por unos bastidores de madera.
Se trataba de unas débiles figuras que representaban a reyes y seres míticos.

En el año 16l4, estas figuras aparecen por primera vez acompañando a la procesión del Corpus y de Santa Ana.
Según el libro de cuentas municipales de ese año, además de los gigantes, también existía otra figura, llamada “aytacharca” o tarasca, que era una serpiente de enorme cola.

La Tarasca de Tudela con la Doncella y loa tarasqueros. Desfile cívico del Corpus Christi. 2010

Las cabezotas fabricadas por Terrén eran ocho: “dos gigantes de blanco encarnado, dos de blanco amulatado, dos negras finas y dos enanos blancos"
El platero tudelano, que además dirigía todo este cortejo, cobró por su trabajo 12 ducados, ya que como reflejan los libros de la época “regocijaron aquellas por las danzas que hicieron”.
También el año siguiente, estas exóticas figuras estuvieron presentes en la procesión del Corpus.

Poco después, en 1616, aparece otra figura, según el libro de Cuentas, que recoge el abono de 28 ducados a Felipe Terrén por sacar “los gigantes, aytacharca y un caballico”.
El año siguiente, la comparsa sigue creciendo, ya que salen en las procesiones del Corpus, Octava y Santa Ana, “gigantes y ocho ingenios que anduvieron en ella regocijando la fiesta”.

Se sabe que Felipe Terrén estuvo detrás de todas estas comparsas al menos hasta 1622.


Los gigantes, protagonistas en todos los festejos. Danzas, músicas e instrumentos. (siglos XVII y XVIII)


Iglesia románica de Sta María Magdalena. Tudela - S.XII
 
Músico. Canecillo - Portada principal
 
Bailarina - Canecillo Lado Norte

 

Después de Felipe Terrén aparece en la historia de Tudela otro personaje, Francisco Gurrea, quien parece que fue el que más tiempo se encargó de danzar los gigantes, desde 1653, hasta 1708.

Sólo un año se dejó de hacer el recorrido procesional; en 1659 se toma la decisión de suprimir la participación de la comparsa y destinar ese dinero a hacer un toldo nuevo para la procesión del Corpus.

Aunque estos gigantones nacen en un principio con una función, podríamos decir religiosa, ya que acompañan las procesiones, pronto se empiezan a utilizar también en actos profanos.

En 1660, los gigantes acompañan a la gente a los toros, y al año siguiente, participan en los festejos profanos extraordinarios en honor a Santa Ana, festejos que se llevan a cabo por no haber perjudicado a los campos las grandes heladas, las crecidas del Ebro y, en especial, la del mes de junio: “que no hay exemplar de semejante crezida”, se recoge en los anales.

Pero, ¿en qué consistía la danza de los gigantes?. Aquí los documentos existentes llevan a confusión. En un principio, parece que bailaban al son de pífanos, chirimías y atabales.

A partir de 1653 se cita frecuentemente el salterio, y desde 1695 aparecen los tamboriles.
Desde 1700 aparece la gaita, instrumento que perdura hasta la actualidad. El porqué de estos cambios en los instrumentos es algo que no aparece recogido.

 

Procesión del Domingo de Resurrección en Tudela
Dibujo de Juan Antonio Fernández S.XVIII

  Detalle: Infantes,un bajonista y un tañedor de chirimía, entre otros músicos.

 


 

El Cabildo impone normas de respeto en los actos religiosos para los gigantes

 

Gigantes de Tudela a principios del S.XX en la procesión de Santa Ana - Fotos de Nicolás Salinas

 

Otro documento que nos habla de la historia de los gigantes de Tudela, es el escrito que, en 1781, remite a la Ciudad el Vicario General del Deanato de la Catedral de Tudela.

Con fecha del 21 de julio, Ignacio Lecumberri, que acaba de ser nombrado para este cargo, transmite la Carta Orden y Real Cédula de S.M. en que viene a prohibir danzas y gigantones en las procesiones.

El texto, literalmente, dice que “verá usted la disposición de que en las procesiones y demás funciones eclesiásticas no se permitan danzas, ni gigantones como poco conveniente a la gravedad y decoro que en ellas se requiere, y estando tan próxima la festividad de Nuestra Gloriosa Patrona Santa Ana, es de mi obligación prevenir a usted que el modo de cumplir con la laudable intención de S.M. es no permitir la unión, o mezcla de lo sagrado con lo profano”.

Por estas palabras, podemos conocer que las danzas y gigantones entraban en el templo, bien entre la procesión o acompañando al Ayuntamiento en los actos religiosos a los que asistía la Corporación.

Ante este panorama, el Cabildo de la Catedral de Tudela encuentra la forma de cumplir con el mandato Real, pero sin suprimir la tradicional costumbre de los gigantones.
Aconseja al Municipio, que no entre en la iglesia con las danzas si los oficios ya están iniciados, y “dispone que la danza de Valencianos se quede en la puerta de la iglesia” para que no interrumpan con su bullicio, dice el documento.

En cuanto a la procesión, propone también una solución satisfactoria para todos: la danza puede ir delante de las cruces “mediando algún espacio”, de manera que no vaya unida ni incorporada a la procesión.
Pide además, que un servidor del Municipio se coloque detrás de la comparsa para observar el cumplimiento de la norma “e impida que sean causa de detenerse la procesión”.

 


Noticias varias y datos de arreglos y gastos

 

Gigantes de Tudela .Fiestas Sta Ana .Inicios S.XX

 

 Otra curiosidad que encontramos entre los documentos antiguos es un presupuesto del 8 de julio de 1902 de la comisión de festejos para el arreglo de los gigantes y cabezudos.

En él, “se expresa el gasto que se necesita hacer para poder arreglar los gigantones y cabezudos, y se detallan a continuación. Presupuesto realizado por el pintor don Manuel Navascués: 75 pesetas. Presupuesto de la modista para el arreglo de los trajes de los gigantes y cabezudos: 45 pesetas. Total: 120”.

En cuanto al presupuesto del pintor, éste especifica que su trabajo consiste en “restaurarlos y pintarlos al óleo, no a la cola o temple como están, supliendo todas las deficiencias que tengan y dejándolos cual si salieran de la fábrica”.
La modista, por su parte, explica que su presupuesto se concreta en “telas, volantes, botones, galones y demás utensilios para la reforma de los trajes de los gigantes y cabezudos que se hallan completamente en mal estado y hechuras”.

Como curiosidad, podríamos añadir que la cercana localidad de Soria estrenó por primera vez gigantes y cabezudos en 1620, unas figuras que nacieron en una fábrica tudelana.

(Hasta aquí  el trabajo periodístico de Ana Córdoba, publicado en el Extra de Fiestas de Santa Ana 2007 del Semanario Plaza Nueva de Tudela)

 



Los gigantes en Tudela durante el siglo XX

Gigantes y Cabezudos de Tudela hasta 1930

Hasta principios del siglo XX, Tudela contó con gigantes y cabezudos que seguirán la estela de los fabricados en 1614 por Felipe Terrén.
Si bien no serían los originales construidos por aquel pionero tudelano, dada la fragilidad y sencillez de materiales con que consta que estaban construidos.
Se trataría de copias de aquellos o de figuras totalmente distintas y nuevas que, a lo largo de tres siglos, podrían, incluso, haberse renovado varias veces.

Consta la existencia de una pareja de reyes negros y otra de reyes blancos. Así mismo se sabe que la ciudad de Corella, al menos desde el año 1878, prestaba sus gigantes a Tudela.

De cualquier manera, los gigantes que existían a principios del siglo XX, que venían alegrando las fiestas religiosas y populares de Tudela, fueron sustituidos paulatinamete.

 

Gigantes de Tudela - Fábrica Recacha de Zaragoza - 1930 - 1986

En los años posteriores a la última Guerra Civil, el Ayuntamiento de Tudela adquiere a la Fábrica Recacha de Zaragoza, precursora de la actual empresa Aragonesa de Fiestas, dos cabezas construidas en serie de las que existen todavía réplicas exactas en varias comparsas.
Representaban a los Reyes Católicos: Fernando e Isabel. Los armazones serán los mismos de los gigantes anteriores a los que venían a sustituir. En 1954 se compran a Recacha dos nuevas cabezas que constituirán la pareja Marco Antonio y Cleopatra, costando cada una de ellas 300 pesetas.

Estos gigantes constituirían la Comparsa del Ayuntamiento de Tudela hasta 1986 en que son sustituidos por los gigantes de la comparsa actual: Sancho VII “El Fuerte”, Doña Sancha, Juan de Labrit y Catalina de Foix, obra del pamplonés Mari Ganuza.

Gigantes de Recacha- Calle S.Julián

Las figuras de Recacha que representaban a Isabel “La Católica” y Marco Antonio fueron donadas por el Consistorio tudelano al Ayuntamiento de Villafranca, formando parte de su Comparsa.
Fernando “El Católico” y Cleopatra fueron a parar, lamentablemente, a la escombrera.
Con ellos desapareció una parte entrañable de la historia reciente de Tudela.

También, durante el pasado siglo, existieron en Tudela otros gigantes construidos en el ámbito particular o escolar, al margen de la Comparsa Municipal y que también contribuyeron a la diversión de los tudelanos de la época.

Gigantes de Perrinche - 1943

El año 1943, Miguel Sánchez Montes “Perrinche” y su cuadrilla de amigos construyeron dos gigantes, de forma sencilla y elemental, en la cochera de sus padres en la Plaza de San Nicolás, para participar en una novillada nocturna en beneficio de las Siervas de María y consta que los utilizaron para divertir al pueblo durante, al menos, tres años en las Fiestas de Tudela.
Del recuerdo y la intencionalidad de esta iniciativa surgió la actual Comparsa Perrinche.

Gigantes de Javier Salcedo- 1978- Colegio Lourdes

El año 1978, el maestro Javier Salcedo Corral, con la ayuda de Paco Cascán, construyó seis gigantes en el Colegio de Lourdes, que animaron las fiestas escolares de dicho centro hasta su clausura.
Estos gigantes fueron guardados por Paco Cascán y utilizados desde 2001 a 2003, inclusive, en las Fiestas de San Juan en el Barrio de Lourdes.
Sirvieron para el aprendizaje de los bailadores de la Comparsa Perrinche, hasta la construcción de sus nuevos y primeros  gigantes en 2003.
A partir de ese momento, dado el estado de deterioro en que se encontraban, fueron remozados y restaurados, dándoles identidades nuevas, siendo en la actualidad seis de los ocho gigantes que constituyen la Comparsa Perrinche Mediana.

De esta manera continúan su función de divertimento y se han podido conservar como patrimonio cultural e histórico del Barrio de Lourdes y de Tudela.