Desfile cívico de San Miguel
 


 
Antecedentes históricos de la fiesta de San Miguel.

La importancia que las diversas religiones, a lo largo de los siglos, han dado a la figura del arcángel, se plasma en numerosos ritos, tradiciones y manifestaciones folclóricas populares que han quedado recogidas en documentos o que todavía perviven.

En Tudela la devoción y culto a San Miguel estaba muy arraigada desde antiguo. Lo atestigua el gran número de tallas, cuadros y representaciones del arcángel que se conservan en iglesias y conventos de Tudela.

Pero sobre todo lo certifica la existencia de dos ermitas y una parroquia bajo su advocación, algo inusual e insólito al darse la circunstancia de tener una ciudad pequeña tres edificios religiosos dedicados al mismo titular.

Una de las ermitas, denominada de “San Miguel Arcángel” se alzaba en los montes de Cierzo, en el término de Valdelafuente. Se cita su existencia en el año 975, durante el reinado del rey godo Wamba y se sabe que en ella residieron monjes. Fue derribada en 1784.

Ermita de San Miguel de Afuera - Tudela -
Reconstrucción hipotética según los datos de la excavación arqueológica


La otra ermita era llamada de “San Miguel de Afuera” y se alzaba en el Monte Canraso, junto al camino que conduce a la cuesta de los Avellanos. Se hallaba bajo el patronato de la Ciudad y el primer dato que la documenta es de 1351. Fue derruida por orden de la Ciudad en 1781.

Ha quedado constancia escrita de la importancia que tuvo la ya desaparecida iglesia y parroquia de San Miguel, situada en el casco antiguo, debajo del castillo, y que fue demolida por amenazar ruina en el siglo XVIII, si bien existe una calle, donde estuvo ubicada, que todavía conserva su nombre.

Recreación hipotética de la iglesia
basado en un dibujo
de Miranda de Retz de 1800.


Consta documentalmente que el día de San Miguel, 29 de septiembre, era festivo en Tudela y que anualmente el Consistorio, en cuerpo de Ciudad, asistía a la solemne función religiosa que se celebraba en su parroquia y posterior procesión del Santo, que era muy concurrida y popular.

Por desgracia no se mencionan tradiciones, folclore ni representaciones concretas, que a buen seguro tuvieron lugar, al igual que se hacía o se viene haciendo todavía en otras localidades que las conservan y que siguen celebrando esta fiesta.

Valga como ejemplo la presencia de San Miguel en la procesión del Corpus de Valencia, representado por una persona vestida con coraza y casco de guerrero y armada de espada y escudo. En este caso va acompañado de otros dos personajes vivientes. Uno, vestido de blanco, representa un “alma en gracia” y otro, vestido de negro, un “alma en pena”, resultado del peso en la balanza de las buenas y malas obras de los humanos en el Juicio final.

San Miguel - Procesión Corpus de Valencia
San Miguel - Corpus de Oñati


También destacaremos, entre los numerosísimos ejemplos, la presencia de San Miguel en el Corpus de Oñati, en el que aparece al frente de un original apostolado, cubriéndose todas las personas que encarnan los personajes con una máscara o rostrillo de rasgos humanos.

En este sentido se deduce, por las numerosas coincidencias, que la presencia de un San Miguel viviente ha sido una constante, muy generaliza en las grandes celebraciones de la fiesta de este arcángel. Esto nos hace suponer que también, en algún momento de la dilatada y secular celebración de esta festividad en Tudela, algún tudelano pudo encarnar de forma viviente la representación de San Miguel e ir acompañado de otros personajes.

Por tanto como eje central de la recreación de la fiesta de San Miguel en Tudela se establece la presencia del Santo, representado, bien mediante estandarte, imagen u otra manifestación de carácter artístico o de forma viviente, encarnando este papel una persona que dé vida al arcángel, ocultando su identidad con una máscara o rostrillo, que le da un efecto muy teatral, típico de la época barroca.

San Miguel viviente de Tudela

Como ejemplo, y a modo de conclusión, de la importancia que la fiesta de San Miguel tuvo en Tudela durante los pasados siglos, transcribimos literalmente una descripción muy barroca y exaltada que, sobre la Parroquia de San Miguel, figura en el libro” ”Verdadera y autorizada historia, que siete prelados religiosos testifican, para sofocar vagas infamatorias voces contra el Estado Secular y Eclesiástico de la Antiquísima, Nobilísima Ciudad de Tudela” escrito hacia 1700 y que se conserva en el Archivo Municipal de Tudela.

“Consagrada esta Parroquia al Capitán General de los Ejércitos de Dios, a su primer Ministro en el Gobierno Económico, Político y Militar, Académico, Eclesiástico y Judicial; al Máximo Protector de la Iglesia Universal; al Marte del Cristianismo. Por lo que en Antuerpia, Leodio, Bona y Colonia le dedicaron los Templos, que a Marte fabuloso erigieron los Gentiles ciegos, le obsequia para merecer sus gracias cantando el Vicario, y Capellanes Vísperas de su Aparición, y a la tarde Salve, y se da principio a su célebre Novenario. Que se prosigue con tanto gusto, como logro de los favores de este Arcángel Santísimo, su Fiesta principal en veinte y nueve de Setiembre es con todas las individuales de festiva, que con esta Ciudad ha discurrido ingeniosa la piedad. De Música, Sermón y el Señor expuesto, y Siesta por la tarde; asegurando toda esta Parroquia un Patrono del mayor Poder y Jerarquía, pues es el de la mayor confianza de la Trinidad Beatísima”.


 

 

Foto cabecera: Santi Mendiola