Desfile cívico de San Miguel
 


 
San Miguel viviente. Representación humana del arcángel.

El personaje “San Miguel viviente” aparece por primera vez en el desfile cívico de San Miguel, realizado el 21 de septiembre de 2014, siendo el protagonista y eje central del mismo.

Se encarga de dar vida a la representación humana del arcángel un miembro de la Guardia de honor de Alabarderos de San Juan Bautista, colectivo que se ocupa de esta misión.

La primera persona que representó a San Miguel viviente fue Mikel Eraso Navarrete.


El diseño del traje y sus complementos es obra de Aitor Calleja Unzu, que ha realizado personalmente los elementos hechos en cartón piedra. La modista Carmen Izco Aldaba se ha encargado de la laboriosa y primorosa confección del traje y de los complementos textiles.

San Miguel viviente de Tudela lleva un atuendo barroco, colorista y bien conjuntado, siendo un exponente de la moda vigente en los siglos XVII y XVIII. Está en completa sintonía con las representaciones plásticas del arcángel y los gustos de la época, que podemos ver en numerosos cuadros y esculturas.


San Miguel viviente participa en el desfile cívico de San Miguel de Tudela, siendo escoltado por la Guardia de alabarderos que hacen en este caso, función de escolta y guardia de honor del arcángel, representando al “ejército celestial” que éste capitanea.


Es el protagonista de la escenificación del “Retablo viviente de San Miguel”. Ayuda a la Doncella a derrotar y someter al Mal, representado por la tarasca. Recibe las loas o alabanzas de la Doncella y participa en la danza que ejecutan las figuras de los 4 evangelios: “Id por el mundo”.


Para realizar esta danza las cuatro figuras de los Evangelios se sitúan alrededor de San Miguel viviente, que hará de eje de una cruz griega imaginaria de la que cada figura de los Evangelios será uno de los brazos. Bailan alrededor del arcángel, mientras éste también se mueve y gira al compás de la música. Al acabar la danza, las figuras se alejan hacia los 4 puntos cardinales, simulando la difusión universal del Evangelio, que les ordena llevar a cabo el arcángel, siguiendo las instrucciones de Cristo, del que es su mensajero y enviado. Finalizan con una ostensible reverencia a San Miguel como defensor y paladín del Bien y de la Fe.

Retablo viviente de San Miguel - Loas de la Doncella - Danza de los 4 Evangelios
Desfile cívico de San Miguel 2014 - Tudela

La vestimenta

El traje consta de una camisa con amplias mangas en tela de seda natural de color beige, bordada de flores y terminada en puños con puntilla.

Sobre las mangas lleva sendas
escarapelas en los antebrazos en forma de flor, de color rojo con un fino cordón de pasamanería dorada y un adorno dorado con perla blanca en el centro. Las escarapelas se colocan y sujetan sobre los antebrazos con cintas elásticas, a modo de ligas.

De la misma tela y color que la camisa es el
faldón, que le llega hasta debajo de las rodillas, rematado de rica pasamanería adornada de pedrería y fleco dorados.

Bajo el faldón, como pantalón, lleva un
calzón corto, a modo de pololos, de color verde oscuro, hasta debajo de las rodillas, rematado en puntilla dorada y cinta roja para hacer lazo.

La
coraza es de una tela gruesa, acolchada, de color gris metalizado, con dibujo ondulado simulando placas metálicas, toda ella bordeada de pasamanería dorada. Carece de mangas. Lleva aberturas laterales en la espalda para permitir el paso de las alas. Está confeccionada en dos piezas, unidas por un cordón rojo que cruza en zigzag a través de unos ojetes metálicos.


Sobre la coraza lleva un
cuello amplio, de rica puntilla con pasamanería roja y dorada en la parte superior y con una cinta roja para unirlo a modo de lazo.

Lleva
polainas largas, de color granate, que comienzan debajo de las rodillas y le cubren las piernas y pies. Carecen de suela y van provistas de una goma elástica que sirve para sujetarlas a unas alpargata o zapatillas que van en el interior y que lleva como calzado la persona que encarna al arcángel. Están ricamente adornadas llevando en la parte superior, como remate, sendos pliegues de tela blanca adornados por broches metálicos dorados.

Los
guantes son de la misma tela y color que las polainas y están adornados con pasamanería y pedrería en el dorso de la mano.

Lleva una amplia
banda sobre el hombro derecho, del mismo color y tela que las polainas y los guantes, que forma un gran lazo en el lateral izquierdo del cuerpo del que salen los dos extremos de la misma, que van adornados por tres tiras de pasamanería y una cuarta que sirve de remate y que está dotada de fleco. Todas ellas de color oro viejo.

Los complementos

Las alas son uno de los complementos más característicos del arcángel y que le identifican como espíritu celestial.
Están hechas en cartón piedra, pintadas y policromadas en una gama de colores perfectamente conjuntados. Sobre el blanco base del plumaje aparecen diversas tonalidades verdes, rojizas y doradas.
Su tamaño es considerable, siendo sus medidas: 1 m, de altura por 0,78 m. de anchura.
Van colocadas sobre la camisa y sujetas a la persona por medio de correas con hebillas sobre los hombros y cintura, a modo de corsé o mochila. El corsé y las correas van cubiertos por la coraza, que tiene dos aberturas para permitir el paso de las alas.



La peluca consiste una larga melena de color castaño, que le llega hasta debajo de los hombros y está provista de rizos y, sobre todo, tirabuzones.
Le da al personaje un aspecto barroco, etéreo y juvenil.

La máscara o rostrillo es el complemento más característico del personaje. Le aporta un carácter enigmático, impersonal y misterioso. Es lo que convierte a San Miguel viviente en un personaje trascendente, espiritual y teatral, eliminando cualquier vestigio humano o terrenal.
Sus rasgos imprecisos y su gesto espectral, asexuado, con la mirada inexpresiva, perdida y extraviada en el infinito, que acentúan las cuencas de sus ojos vacías, le dan un aspecto enigmático que cuando mira fijamente, hace casi imposible sostenerle la mirada.
Está realizada en cartón piedra, pintada y policromada, reproduciendo fielmente las facciones y los rasgos del rostro humano. Se sujeta a la cabeza con una cinta y la amplia peluca cubre todos sus laterales, permitiendo respirar a la persona que la lleva a través de los orificios abiertos de los ojos y la nariz.



Elementos guerreros

El casco, espléndido y espectacular, utiliza el típico mascarón barroco que los arquitectos de los siglos XVII y XVIII utilizaron con profusión en las fachadas de todos los edificios de aquella época y que reproducen rostros serios o grotescos, indistintamente.
En el caso del San Miguel viviente de Tudela, el mascarón es representando en la parte frontal del casco, prolongándose en la parte superior por una cimera que hace de eje y que termina en la parte trasera en una protuberancia. Tanto el mascarón como la cimera están pintados y policromados en oro, resaltando sobre el color verde del resto del casco.
El casco se completa con un llamativo penacho de plumas de avestruz, teñidas de colores blanco, rosa y rojizo de diversos tamaños, que surgen de la protuberancia trasera de la cimera.
Está realizado en cartón piedra


La espada, construida en madera, representa la típica espada flamígera con que se suele representar habitualmente a San Miguel.
Es un arma de hoja ondulante pintada en color plata metálico, de la que salen varias llamas, pintadas en color oro, de ambos filos de la hoja, sobre todo en la parte más cercana a la punta.
La empuñadura está forrada de tela roja en el pomo y pintada de color oro en la cruz.


El escudo, realizado en cartón piedra, es una auténtica cartela, elemento de adorno utilizado profusamente en el barroco y que servía para enmarcar una inscripción o emblema.
Tiene una parte central de forma ovalada, pintada y policromada en gris plata metalizado que presenta en bajorrelieve la inscripción latina y emblema del arcángel: QUI SICUT DEUS (Quién como Dios).
Alrededor del óvalo, el resto de la cartela que constituye el escudo, consta de sendas protuberancias en la parte superior e inferior, siendo la superior de mayor tamaño. También de sendos adornos en los laterales, que semejan alas. Todo ello pintado y policromado en oro y magistralmente trabajado.