La Tarasca de Tudela
 


 
La Tarasca, criatura mitológica. (De la Leyenda a la Procesión del Corpus)


(De Wikipedia, la enciclopedia libre)

La Tarasca (del francés Tarasque, y éste del topónimo de la localidad de Tarascón, en Ariege, Francia) es una criatura mitológica cuyo origen se encuentra en una leyenda sobre Santa Marta.

La Leyenda

Santa Marta lleva cautiva a la Tarasca en la procesión de Tarascon - Grabado antiguo

Según cuenta la leyenda, esta criatura habitaba en Tarascón, Provenza, y devastaba el territorio por doquier. Se describe como una especie de dragón con seis cortas patas parecidas a las de un oso, un torso similar al de un buey con una caparazón de tortuga a su espalda y una escamosa cola que terminaba en el aguijón de un escorpión. Su cabeza era descrita como la de un león con orejas de caballo y una desagradable expresión.
El Rey de Tarascón había atacado sin éxito a La Tarasca con todas sus filas y su arsenal, pero Santa Marta encantó a la bestia con sus plegarias, y volvió a la ciudad con la bestia así domada. Los habitantes aterrorizados atacaron a la criatura al caer la noche, que murió allí mismo sin ofrecer resistencia. Entonces Santa Marta predicó un sermón a la gente y convirtió a muchos de ellos al cristianismo.

La Doncella ( Santa Marta) lleva atada a la Tarasca en la Procesión de Tarascón

 

Procesión

La Tarasca es una figura de sierpe monstruosa que se saca durante la procesión del Corpus Christi.
En la Ciudad de Granada, durante las fiestas del Corpus Christi, sale en procesión La Tarasca acompañada de cabezudos y gigantes. Se trata de una procesión en la que el Dragón soporta un maniquí vestido por un diseñador de moda marcando tendencia de la ropa que se lleva ese verano.
En la procesión del Corpus Christi de Valencia una de las figuras representa La Tarasca de Santa Marta o dragón de grandes fauces.

Tarasca de Valencia

 

(www.leyendasdetoledo.com)

El día anterior al Corpus Christi es tradición en Toledo hacer un desfile de “gigantones” acompañados del monstruo mitológico denominado “La Tarasca”.
En Toledo este monstruo tiene “cuerpo de galápago, alas de vampiro y cabeza de serpiente, que desprende humo por la nariz”. Rodríguez Bausá en su “Toledo inédito” (Ed. Bremen 2003) afirma que desconocemos cuando apareció por vez primera este monstruo en la procesión, porque lo que parece claro es que, cuando el Papa Urbano IV promulga la Bula “Transiturus”, por la que se instituye la fiesta del Corpus, no existía en Toledo esta imagen”.

Según Caro Baroja la Tarasca representa la herejía vencida por la fe, siendo como una bestia del Apocalipsis con Ana Bolena en forma de muñeca inquieta o loca montada encima, por ser esta mujer impulsora del cisma anglicano entre Enrique VIII y los católicos. A esta figura se le conoce como “tarasquilla”, y es una clara alusión a sentimientos que deben ser desechados como la avaricia y el orgullo.

Tarasca de Toledo


Carlos Pascual, en su magnífica “Guía Secreta de Toledo” (Al-Borak, 1976) afirma que “hasta no hace muchos años había una señora que mostraba la Tarasca en la Catedral”, donde se guardaba hasta hace no mucho. Estaba encerrada en una habitación con los gigantes y cabezudos. El monstruo, sigue Pascual, desfilaba durante la Procesión del Corpus asustando a los chicos y divirtiendo a los grandes. Mediante un resorte, abría sus fauces y agitaba la cabeza, mientras en su lomo rugoso giraba una muñeca desmelenada que la gente llamaba Ana Bolena.
Un viajero francés del XVII, A. Brunel, al escribir sobre los muñecos y monstruos que desfilaban en los cortejos religiosos de España, decía del de Toledo: “Me han hablado de otra máquina espantable que rueda ese día: la llaman la Tarasca, del nombre de un bosque que dicen haber habido en otro tiempo en la Provenza, en el lugar donde está frente por frente a Beaucaire, a orillas del Ródano, la ciudad de Tarascón. Sostienen que era tan enemiga del género humano como la que sedujo a nuestros primeros padres en el Paraíso Terrenal, a la que los antiguos llamaron Behemont. Cuenta que Santa Marta la venció, sujetándola con su cinturón, por las oraciones continuas que para ello dirigió a Dios”.

Narra también la tradición que cuando los labradores veían este monstruo intentaban a los que la llevaban quitarles la caperuza, de ahí que se acuñara el calificativo de “Tragacaperuzas”.

Hace ya muchos años la Tarasca ocupaba un puesto destacado en el cortejo procesional, ya que lo encabezaba, despertando sentimientos de terror a los asistentes. En el siglo XVIII la Tarasca dejó de desfilar, prohibida, pero poco tiempo después volvió de nuevo a lucir su repugnante cuerpo durante el Corpus de Toledo.